2010-01-27
Recobrar la confianza de la población con hechos concretos en el combate a la violencia y la delincuencia, es nuestra meta.
Ese esfuerzo, cuyos componentes vitales son el combate frontal y prevención del delito, ya están rindiendo frutos importantes.
Con relación al primer típico, en los primeros seis meses de gestión, realizamos más de 59 mil capturas, disminuimos las extorsiones y las muertes por accidentes de tránsito, decomisamos cantidades millonarias de droga y desarticulamos cerca de 200 organizacíones del mal, entre pandillas y crimen organizado.
Mientras, en el campo preventivo, desplegamos cerca de 1,000 PIPCOM (PolicÃa Comunitaria) marcando con ello el banderillazo de salida de este proyecto, participamos en más de 200 comités locales para la Prevención de la Violencia y llevamos a cabo innumerables operativos para minimizar los factores de riesgo.
Asimismo, comenzamos a hacer realidad lo que antes eran utopÃas: iniciamos un enérgico proceso de depuración interna y de ascensos en todos los niveles jerárquicos de la corporación.
Por supuesto, que la mayorÃa de estos resultados, no hubieran sido posibles si no existiera una mayor motivación de agentes y oficiales.
Y esto último es importantÃsimo entender, puesto que cuando asumimos nuestro mandato, el ambiente interno de la corporación no era el mejor (tal como concluyo después un estudio realizado con el patrocinio de la AID) de tal forma que establecimos como prioritario visitar cada una de las delegaciones, a nivel nacional, con un propósito motivador.
Otro logro es que durante ese tiempo diseñamos nuestro Plan Estratégico para el quinquenio a partir de consultas internas y externas.
Con esas acciones positivas por delante, este año impulsamos el Plan Batalla por la Paz 2010, en el contexto del citado Plan Estratégico, mismo que por cierto ha recibido elogios de otras policÃas como la de Brasil. No obstante, a estos logros inÃciales, asà como los que hemos comenzado a tener con la implementación del nuevo plan, las actuales circunstancias de violencia y delincuencia son sumo complejas.
Por ejemplo, nosotros trabajamos arduamente desde nuestro propio campo para prevenir la violencia intrafamiliar o para que muchos niños y niñas se incorporen a las pandillas, pero claramente, la prevención en estos ámbitos corresponde a otras instituciones.
Definitivamente no podemos reemplazar a la familia, a las iglesias, a las escuelas ni a la Asamblea Legislativa, por citar solo un par de casos.
Es evidente, entonces, que para enfrentar con éxito el flagelo se requiere del concurso de todos. Y gracias a Dios ese propósito es comprendido por importantes sectores de la vida nacional, tal es caso de la Iglesia Católica y comienza a ser comprendido por otros.
Durante el primer domingo de este año el señor Arzobispo, Luis Alas, exhortó a la unidad nacional para combatir la violencia y la delincuencia y, no sólo eso, fue más allá: propuso la firma de un acuerdo para llevar a cabo el esfuerzo.
En la misma lógica, dos dÃas después, los diputados de la Comisión de Seguridad Pública visitaron la sede de la institución policial para dar su apoyo a los planes de la corporación, tras una ponencia del Director de la PNC sobre los resultados y logros obtenidos de junio a diciembre de 2009 y en torno los planes para el 2010 y el quinquenio.
Estas acciones, constituyen señales inequÃvocas de que existe disposición para trabajar con visión de paÃs en el tratamiento integral de la problemática.
Sumado todo esto, léase accionar de la policÃa conforme a las proyecciones planteadas, mas el hecho de que importantes actores de la sociedad comenzaron a dar su aporte cristiano y patriótico para combatir de forma conjunta la violencia y la delincuencia debemos tener razones para ver con optimismo el futuro.
Falta esperar que más actores en cuyas manos, esta de una u otra forma prevenir la violencia se sumen a este esfuerzo propuesto por el Arzobispo, ciertamente los medios de comunicación social, quienes como nadie tienen el privilegio de llegar al seno de los hogares con mensajes preventivos. La formula esta planteada, solo falta voluntad para echarla a andar. (FIN)
Ese esfuerzo, cuyos componentes vitales son el combate frontal y prevención del delito, ya están rindiendo frutos importantes.
Con relación al primer típico, en los primeros seis meses de gestión, realizamos más de 59 mil capturas, disminuimos las extorsiones y las muertes por accidentes de tránsito, decomisamos cantidades millonarias de droga y desarticulamos cerca de 200 organizacíones del mal, entre pandillas y crimen organizado.
Mientras, en el campo preventivo, desplegamos cerca de 1,000 PIPCOM (PolicÃa Comunitaria) marcando con ello el banderillazo de salida de este proyecto, participamos en más de 200 comités locales para la Prevención de la Violencia y llevamos a cabo innumerables operativos para minimizar los factores de riesgo.
Asimismo, comenzamos a hacer realidad lo que antes eran utopÃas: iniciamos un enérgico proceso de depuración interna y de ascensos en todos los niveles jerárquicos de la corporación.
Por supuesto, que la mayorÃa de estos resultados, no hubieran sido posibles si no existiera una mayor motivación de agentes y oficiales.
Y esto último es importantÃsimo entender, puesto que cuando asumimos nuestro mandato, el ambiente interno de la corporación no era el mejor (tal como concluyo después un estudio realizado con el patrocinio de la AID) de tal forma que establecimos como prioritario visitar cada una de las delegaciones, a nivel nacional, con un propósito motivador.
Otro logro es que durante ese tiempo diseñamos nuestro Plan Estratégico para el quinquenio a partir de consultas internas y externas.
Con esas acciones positivas por delante, este año impulsamos el Plan Batalla por la Paz 2010, en el contexto del citado Plan Estratégico, mismo que por cierto ha recibido elogios de otras policÃas como la de Brasil. No obstante, a estos logros inÃciales, asà como los que hemos comenzado a tener con la implementación del nuevo plan, las actuales circunstancias de violencia y delincuencia son sumo complejas.
Por ejemplo, nosotros trabajamos arduamente desde nuestro propio campo para prevenir la violencia intrafamiliar o para que muchos niños y niñas se incorporen a las pandillas, pero claramente, la prevención en estos ámbitos corresponde a otras instituciones.
Definitivamente no podemos reemplazar a la familia, a las iglesias, a las escuelas ni a la Asamblea Legislativa, por citar solo un par de casos.
Es evidente, entonces, que para enfrentar con éxito el flagelo se requiere del concurso de todos. Y gracias a Dios ese propósito es comprendido por importantes sectores de la vida nacional, tal es caso de la Iglesia Católica y comienza a ser comprendido por otros.
Durante el primer domingo de este año el señor Arzobispo, Luis Alas, exhortó a la unidad nacional para combatir la violencia y la delincuencia y, no sólo eso, fue más allá: propuso la firma de un acuerdo para llevar a cabo el esfuerzo.
En la misma lógica, dos dÃas después, los diputados de la Comisión de Seguridad Pública visitaron la sede de la institución policial para dar su apoyo a los planes de la corporación, tras una ponencia del Director de la PNC sobre los resultados y logros obtenidos de junio a diciembre de 2009 y en torno los planes para el 2010 y el quinquenio.
Estas acciones, constituyen señales inequÃvocas de que existe disposición para trabajar con visión de paÃs en el tratamiento integral de la problemática.
Sumado todo esto, léase accionar de la policÃa conforme a las proyecciones planteadas, mas el hecho de que importantes actores de la sociedad comenzaron a dar su aporte cristiano y patriótico para combatir de forma conjunta la violencia y la delincuencia debemos tener razones para ver con optimismo el futuro.
Falta esperar que más actores en cuyas manos, esta de una u otra forma prevenir la violencia se sumen a este esfuerzo propuesto por el Arzobispo, ciertamente los medios de comunicación social, quienes como nadie tienen el privilegio de llegar al seno de los hogares con mensajes preventivos. La formula esta planteada, solo falta voluntad para echarla a andar. (FIN)
Carlos RamÃrez Asesor de Comunicaciones, Dirección General PNC
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