2009-11-20
La historia no ha sido muy benigna con El Salvador en cuanto a desastres naturales se refiere. Solo en los últimos 21 años hemos sufrido dos terremotos y tres huracanes.
El 7 de noviembre en la madrugada, como ladrón en la noche, reducidas pero intensas horas de lluvias, recordaron al indeseable designio. Esta vez fue el Huracán IDA.
Según datos oficiales, al 19 de noviembre se contabilizaban 196 personas fallecidas, 78 desaparecidas, 7,773 albergadas, 288 viviendas destruidas y 130 carreteras dañadas, entre otros daños.
Gracias a Dios somos un pueblo solidario y eso hizo menos pesado el sufrimiento --como ocurrió en anteriores tragedias-- de los compatriotas que resultaron afectados. El Departamento de Comunicaciones de la PNC constató como centenares de personas solidarias, una vez se posibilitó ingresar a los lugares afectados, se hicieron presentes en sus vehículos para entregar comida, agua y ropa.
Defensa y otros ministerios, entidades autónomas, sector privado, salvadoreños y salvadoreñas que viven en el exterior, todos dieron y continúan dando, cada cual desde sus posibilidades su aporte de la mejor forma posible.
EL APORTE DE LA PNC
La PNC, puso su cuota desde que comenzaron a verse los efectos del aguacero. Nueve mil agentes entraron en acción de inmediato para salvar vidas y bienes.
Asimismo, puso a disposición 3 medios aéreos, 450 radio patrullas, 40 motocicletas y una decena de camiones para remover escombros. También trabajó en el desvío y regulación del tráfico en las carreteras.
Los agentes sacaron a personas desde los lodazales y piedras a lugares seguros. Ellos cargaron niños, mujeres y ancianos en sus brazos sin importar sacrificios, como consumir sus alimentos extemporáneamente o no hacerlo.
Para muchos policías, tampoco fue óbice, para llevar a cabo su labor humanitaria, saber que también sus familiares habían sido victimas de la catástrofe.
Cabe destacar que la corporación pudo, por su condición de estar alerta las 24 horas, agilizar la activación de los comités de emergencia en muchas localidades, como en Soyapango.
PNC TAMBIEN SUFRIO LA TRAGEDIA
Cuatro días después de la catástrofe, la División de Bienestar Policial había contabilizado 172 empleados de la corporación, entre agentes y administrativos, que perdieron sus viviendas o familiares.
Hasta el 11 de noviembre se registraban 45 viviendas totalmente destruidas y 55 parcialmente destruidas, 10 parientes fallecidos y 8 desparecidos.
Gracias a Dios también ellos y ellas recibieron apoyo. La Embajada de Taiwán entregó valiosa ayuda a nuestros compañeros y compañeras para menguar sus necesidades la cual fue canalizada por Bienestar Policial.
Organismos internos como el Ordinariato Policial, Ministerio Cristiano, entre otros, también llevaron a cabo recolecciones para apoyar a los compañeros y compañeras.
Es una realidad, somos un país vulnerable (El BM estima que el 90% de El Salvador los es) tal como quedó demostrado con el ultimo huracán, el cual por lo rápido y devastador fue comparado con un “terremoto”, por un alto funcionario de Protección Civil.
Se trató de una tragedia humana, que de ha dejado huellas, especialmente en aquellos hombres y mujeres de uniforme, que desde el primer momento del desastre, como en Verapaz San Vicente, les correspondió vivirla y decidir que hacer en momentos tan dramáticos.
Somos un pueblo altamente solidario, sin discusión. Y la policía es parte de ese pueblo, tal como quedó demostrado con el paso del fatídico Huracán IDA. (FIN).
(*) Asesor de Comunicaciones, Dirección General PNC
El 7 de noviembre en la madrugada, como ladrón en la noche, reducidas pero intensas horas de lluvias, recordaron al indeseable designio. Esta vez fue el Huracán IDA.
Según datos oficiales, al 19 de noviembre se contabilizaban 196 personas fallecidas, 78 desaparecidas, 7,773 albergadas, 288 viviendas destruidas y 130 carreteras dañadas, entre otros daños.
Gracias a Dios somos un pueblo solidario y eso hizo menos pesado el sufrimiento --como ocurrió en anteriores tragedias-- de los compatriotas que resultaron afectados. El Departamento de Comunicaciones de la PNC constató como centenares de personas solidarias, una vez se posibilitó ingresar a los lugares afectados, se hicieron presentes en sus vehículos para entregar comida, agua y ropa.
Defensa y otros ministerios, entidades autónomas, sector privado, salvadoreños y salvadoreñas que viven en el exterior, todos dieron y continúan dando, cada cual desde sus posibilidades su aporte de la mejor forma posible.
EL APORTE DE LA PNC
La PNC, puso su cuota desde que comenzaron a verse los efectos del aguacero. Nueve mil agentes entraron en acción de inmediato para salvar vidas y bienes.
Asimismo, puso a disposición 3 medios aéreos, 450 radio patrullas, 40 motocicletas y una decena de camiones para remover escombros. También trabajó en el desvío y regulación del tráfico en las carreteras.
Los agentes sacaron a personas desde los lodazales y piedras a lugares seguros. Ellos cargaron niños, mujeres y ancianos en sus brazos sin importar sacrificios, como consumir sus alimentos extemporáneamente o no hacerlo.
Para muchos policías, tampoco fue óbice, para llevar a cabo su labor humanitaria, saber que también sus familiares habían sido victimas de la catástrofe.
Cabe destacar que la corporación pudo, por su condición de estar alerta las 24 horas, agilizar la activación de los comités de emergencia en muchas localidades, como en Soyapango.
PNC TAMBIEN SUFRIO LA TRAGEDIA
Cuatro días después de la catástrofe, la División de Bienestar Policial había contabilizado 172 empleados de la corporación, entre agentes y administrativos, que perdieron sus viviendas o familiares.
Hasta el 11 de noviembre se registraban 45 viviendas totalmente destruidas y 55 parcialmente destruidas, 10 parientes fallecidos y 8 desparecidos.
Gracias a Dios también ellos y ellas recibieron apoyo. La Embajada de Taiwán entregó valiosa ayuda a nuestros compañeros y compañeras para menguar sus necesidades la cual fue canalizada por Bienestar Policial.
Organismos internos como el Ordinariato Policial, Ministerio Cristiano, entre otros, también llevaron a cabo recolecciones para apoyar a los compañeros y compañeras.
Es una realidad, somos un país vulnerable (El BM estima que el 90% de El Salvador los es) tal como quedó demostrado con el ultimo huracán, el cual por lo rápido y devastador fue comparado con un “terremoto”, por un alto funcionario de Protección Civil.
Se trató de una tragedia humana, que de ha dejado huellas, especialmente en aquellos hombres y mujeres de uniforme, que desde el primer momento del desastre, como en Verapaz San Vicente, les correspondió vivirla y decidir que hacer en momentos tan dramáticos.
Somos un pueblo altamente solidario, sin discusión. Y la policía es parte de ese pueblo, tal como quedó demostrado con el paso del fatídico Huracán IDA. (FIN).
(*) Asesor de Comunicaciones, Dirección General PNC
Carlos Ramírez (*)
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